domingo, 10 de noviembre de 2013

Tiempos feriales

Tengo varios días pensando en este post. Cada mes de Octubre comienza a gestarse un sentimiento que va mas allá de cualquier explicación. Nos preparamos los que habitamos en el Zulia a recibir a nuestra patrona la Virgen de Chiquinquira. Con su bajada comienza un tiempo que logra alargar la navidad y que logra sacar lo mejor y lo peor de cada ser humano. Escribo esto después de haber vivido la Bajada en un clima que cada ultimo sábado de Octubre nos infla el pecho de orgullo porque ella vendrá a nuestro encuentro. La de este 2013 estuvo algo enrarecida. Por supuesto surgen varias interrogantes al respecto que posiblemente no lograre esclarecer en este momento y seguramente quedaran en mi baúl personal de preguntas sin respuestas. Tengo varios anos asistiendo a ceremonias en la Plazoleta de la Basílica. Voy por fe, por amor a Chinca, mi Madre y por vivir de cerca estos momentos cargados de tradición y de rituales que por demás me encantan. Admito que asistir a estos actos es un esfuerzo considerable y lleno de retos para cualquier común mortal que no este acostumbrado a estas actividades. Una vez sorteadas todas las piruetas que hay que hacer para lograr llegar al sitio y ademas tratar de entrar al espacio destinado para las ceremonias, siempre me pregunto que hago allí pero todo esto es resarcido una vez que logro ver el retablo de esa Mujer esplendorosa que amorosamente me cobija. Me preocupa que un área que se ha convertido en templo para estas fiestas se convierta en espacio para dirimir asuntos políticos. No me gusta cuando llego y veo odiosas pantallas que están llenas de propaganda, sobretodo en un espacio que debería estar libre de esto. Menos me gusta cuando debo sortear odiosas rejas que separan a los mas bendecidos de los menos bendecidos sobretodo cuando en mi Arquidiocesis se vive un proceso de Renovación Pastoral y se supone que la iglesia debe ser Casa, Escuela y Taller de Comunión. Cuando abro el programa y veo los elegidos solo atino a pensar en el momento donde en una procesión la Chinita decidió vivir en San Juan de Dios para quedarse con los mas pobres y no en una iglesia rica. Me reconforta cuando miro alrededor y logro ver a la gente común y corriente que va por fe y por estar cerca de esa Reina Morena que nos cobija a todos. Creo que las tradiciones deben preservarse ajustadas al sentir de aquel que las recrea cada vez que estas se celebran. Entiendo como ellas al separarse de sus creadores y de aquellos que las celebran terminan por desvirtuarse y hasta perdiéndose. En estas fiestas llego con varias peticiones pero la mayor es que logremos celebrar en honor a la Chinita con unas fiestas mas cargadas de devoción y de reencuentros de familia y amigos, que vivamos cada uno de estos días entendiendo a quien celebramos y que las fiestas en vez de alejarse cada vez mas de los que ella escogió, se conviertan en la posibilidad de que crezcamos en amor Chiquinquireno. Gloria a ti, Casta Señora.