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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Testamento gastronómico-amatorio para la instrucción de la nieta

Un espacio que con el corre-corre navideño tengo un tanto olvidado. Ante la belleza de este testamento, me permito dar los justos creditos a quien los tiene. Karina Pugh, cocinera, panadera, pastelera y cronista como algun dia la definimos nos regalo hace unos dias esta hermosura. Un previo a las fiestas para que sigamos compartiendo el pan y hallando el amor.

Testamento gastronómico-amatorio para la instrucción de la nieta

Nieta querida, hija de mi hija

Ahora que me preparo para dejar este mundo, y habiéndote querido tanto, quiero legarte una sabiduría a la cual llegan casi todas las mujeres y que por pudor, o por mezquindad, nos reservamos: la comida y el sexo son la misma cosa.

Tal vez pienses que lo que acabo de decir es un delirio, un devaneo de mis neuronas cansadas que se despiden, una exageración… Pero no, mi dulzura; es una verdad más grande que un templo y es mi obligación decírtelo. Tu madre no te lo dirá, tal vez tus amigas te lo sugieran, lo más seguro es que si algún día tienes una hija, lo descubra antes que tú y que yo; lo cierto es que el apetito carnal y el de alimentos, provienen del mismo oscuro y tibio rincón del alma.

Me jacto, a mis años, de poder deducir las virtudes (o carencias) de un hombre en las artes amatorias con sólo verlo comer. Esos hambrientos que devoran la comida sin siquiera detenerse a sentir lo que saborean, esos trogloditas que engullen en dos bocados hamburguesas llenas de salsas peligrosas y contradictorias, esos pobrehombres que no recuerdan en la cena lo que almorzaron, carecen del más elemental sentido de la estética a la hora de la horizontalidad. Despachan a sus mujeres como reses que van al matadero, y generalmente, tardan más en estornudar que en retozar. Huye de ellos, mi princesita, huye despavorida, que la tristeza de la carne es una de las más despiadadas y más difíciles de exorcizar.

En cambio, aquellos que pueden describirte con entusiasmo su plato favorito, o que atraviesan su ciudad en busca de un manjar que sólo encuentran luego de esa travesía urbana, esos que se gastan el dinero en delantales, en especias misteriosas, esos que no tiene miedo de probar nuevos sabores, son generalmente, y pese a que puedan tener un aire taciturno, genios de las sábanas, poetas de la voluptuosidad, fabricantes de mujeres felices y fieles, gourmets de las emociones.

A las mujeres también las conozco viéndolas comer. Esas adictas a la dieta, que prefieren morir antes de meterse un chocolate en la boca, me resultan tan patéticamente evidentes en su frialdad que me extraña que los sex symbol actuales respondan a esas medidas tan escasas de 90-60-90. Las obesas, otras pobres criaturas, están tan hambrientas de cariño, se sienten tan solas y desesperadas, que tanto a la hora de la comida como del amor, se convierten en depredadoras inescrupulosas. El punto medio, como en todo, es lo saludable: ni comer por aburrimiento o por soledad, ni dejar de comer por lo mismo.

Te recomiendo, mi nieta amada, entre otras cosas, adentrarte en los secretos de la cocina y descubrir así muchas cosas sobre el amor; ser vegetariana durante al menos un año en tu juventud para que aprendas a amar a los vegetales y para que sepas que con o sin carne, la gente puede ser feliz; ser omnívora en la adultez, para que aprendas que en la variedad está el gusto, y volver a los vegetales en la vejez, para que cuando te vayas de este mundo, te sientas ligera y saludable. Comer despacio siempre, en la lentitud, tanto de la mesa como de la cama, se encuentra la verdadera felicidad.

Descubrir nueva formas de cocinar es una manera de descubrir nuevas formas de amar, investiga, lee, experimenta, no tengas miedo. La comida y el sexo generan placeres y culpas equivalentes, deshazte de las últimas si no dañas a nadie ("nadie" te incluye a ti), si agredes a alguien, la culpa es un buen sentimiento que te guiará de regreso hacia la salud.

Por último, mi amor, sé cuidadosa, la sensatez es muy buena consejera cuando va acompañada por la emoción; jamás comas nada por obligación, siempre sé tú quien decida sobre tu cuerpo, cuídalo, protégelo, regálale experiencias hermosas y vitales, vincúlate con lo eterno a través de él y recuerda que tu abuela cocinera, que te amó tanto mientras vivió, te cuida desde el regazo del creador.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Y las Zulianitas llegaron a Caracas(II)









Cuando voy a Maracaibo, y empiezo a pasar el puente, definitivamente el corazon se me salta. Escribo una segunda parte para dar las gracias a tanta gente que hizo posible este periplo Zuliano. Gracias a Sumito Estevez, Hector Romero, Maria Elisa Romer. Gracias a Ragazzi, incansable y estricto, al Chino, a Juan, Constanza, Engel y por supuesto a Adriana quienes como unos Maracuchos mas se sumaron a la labor encomendada. Gracias a Sasha Correa, a Jessica Vaissmann, a Yomaira Molina porque desde sus fortalezas en el SIG tambien fueron parte de esto. Gracias a Vanessa Rolfini, a Ruben Dario Rojas; con quien descubri que habian muchas mas afinidades de las que pensabamos. Gracias a Omaira y Rene, gente de esa que le sigue los sueños a uno de toda la vida y definitivamente se hacen compañeros y por supuesto familia. Gracias a Luis, Ghilda y Gabriel. Gracias al resto del equipo del I.C.C., gracias a tanta gente alla y aqui. Gracias a Gisela Nones, al Dr. Julio Portillo. Gracias a los panas cocineros que nos acompañaron como comensales y como amigos, Freddy Muñoz Aguiar, Tamara Rodriguez, Yelitza Acosta, Karina Pugh. Gracias a Jose Luis Alvarez. Gracias a Merle Hernandez.

Gracias a Dios y a la Chinita...

La verdad es que estoy peor que si me hubiese ganado un Oscar, pero fueron dias intensos, cargados de sabores y de entender que la vision de pais, gastronomicamente hablando habia cambiado. Ver que ya los cocineros Venezolanos no somos la minoria sino que somos una gran legion pues es gratificante y muestra el avance. Ver como nos veremos de nuevo en pocos dias para el Capitulo I de Venezuela Gastronomica es la posibilidad de que el sueño no se detenga, al contrario siga creciendo y que la utopia de mostrar nuestras tecnicas, nuestros sabores, nuestras vivencias culinarias pasen a la realidad. Ver que ya las propuestas regionales van teniendo un espacio, ayer fuimos Johana y yo. Al escribir este Post esta Tamara en Catar con sus fabulosos Sabores de Paria y quien sabe cuales otras propuestas itinerantes mas son una muestra de lo que somos y a lo que sabemos. Quiza por eso, entonces sigo soñando con mi luna de queso madurado para entender como se come a un pais con tanta diversidad y con tanta vecindad y tanta lejania. Quiza por esa razon, creo que vamos por un buen camino y que de este compartir el pan, sigue encontrandose el amor.

martes, 6 de enero de 2009

Un tesoro guardado


Buscando que leer encontre esta entrevista publicada en Paladar Inteligente el 19 de Enero de 2007. En estas lineas encontraremos dos almas cocineras que muestran la hermosura de un oficio que cautiva y que enamora pero que a ratos tambien parece pesar mucho. La noticia ante la cual nos encontramos antes de navidad de que Tomas colgaba la filipina a muchos nos dejo con un extraño sabor pero como le comente a Tomas en su Blog, mis Cinco panes y mis Dos Peces siempre seran suyos si los necesita, y a Karina Pugh, gracias por este tesoro. La reproduzco tal cual aparecio en su momento.

viernes 19 de enero de 2007

Aprendo dándome coñazos

Entrevista con el chef Tomás Fernández

Tomás Fernández fue mi primer profesor de cocina y se convirtió en mi amigo del alma. Sus clases eran tan intensas y tan emotivas que mi inspiración para dar clases fueron aquellas horas mañaneras en las que, junto a una banda de niños problema, amas de casa sin oficio y muchachos con talento, develábamos los misterios de las salsas fluidas y los mariscos en su punto.
Visiblemente cansado, me recibe en la helada sala de Le Gourmet. Está recién inaugurando este santuario de la gastronomía francesa en Venezuela y trabaja actualmente al menos 15 horas diarias; el Hotel Tamanaco se da el lujo de tener a Tomás al frente de su restaurant mimado. Le precede su fama bien ganada de cocinero delicado y arriesgado, impecable y desenfadado. En los 90´s fue dueño del primer restaurant de carnes no tradicionales en Venezuela, TOPE, en el cual se dio el gusto de cocinar cuanto animal caminara, nadara, volara o reptara. Sus manos han hecho empanadas, hojaldre, cocina tailandesa, francesa, venezolana y ese salto atrás gastronómico llamado “cocina fusión”. Es multifacético y tiene un don natural para la docencia, un carisma arrollador y no tiene pelos en la lengua. Desde siempre, una legión de fans lo sigue como si fuera un flautista de Hamelin que sacia los apetitos. Hoy nos regala sus intimidades.


¿A que edad empezaste a cocinar?
A los 17, tengo 21 años cocinando

¿Tuviste alguna pista en tu niñez de que ibas a ser cocinero?
No, yo iba a ser astrónomo. Cocinero por accidente, como el turista accidental, como el tipo que se queda en el aeropuerto varado y le tocó ser transeúnte accidental.

Cuéntame cómo fue
Este es un cuento que siempre he echado, pero me gustaría buscar la manera… Es que es un cuento medio fastidioso… Dejé de estudiar y eso trajo conflictos en mucha gente…

Sobre todo en tu papá, quien era Ministro de Educación…
Claro, pero trajo más conflictos en la mamá de mi mejor amigo, porque dijo… “Nada, ahora este muchacho, adolescente, sin estudios se me va a descarrilar, se me va a volver malandro y es el mejor amigo de mi hijo, de quien no lo puedo separar, ¿qué hago para tener a este carajo a la vista?” Fue muy raro porque no fue la preocupación de mis padres, sino de la mamá de mi mejor amigo.

Sí, muy raro.
Entonces ella daba clases de cocina y me pidió que la acompañara a hacer las compras, a arreglar las mesas de las clases y por eso me iba a dar dinero. Bueno, me compró… Me compró… Supo cómo manipularme, me daba 500 bolívares y, bueno, ganaba burda de plata y me sentía poderoso…

¿Útil?
No, no, no… Eso no me importaba, a uno en la adolescencia no le importa ser útil, no quieres ser útil, es más, mientras más inútil seas, mejor… Entonces, ella continuó y continuó haciendo esa labor; dábamos clases en su casa, hasta que consiguió un local en un sitio que se llamaba Galerías Lafayette en Plaza Venezuela y después me dijo “mira, vale… Tú sirves para esto”… Ella inventó que yo servía para esto, porque además me daba diplomas de sus cursos: “mousses de quesos”, “cocina navideña”, es decir, cualquier cosa; me daba mis diplomas y además me pagaba. Una persona que hacía cursos con ella me dio mi primer trabajo en un restaurant de comida rápida francesa que se llamaba “Le petit pois”, quedaba en la feria de Parque Central a la entrada del museo de los niños. Ahí estuve 4 meses hasta que conocí a un cocinero español que se llamaba, si no me equivoco, Juan Francisco, que había sido cocinero de barcos y que estaba en un local de cocina rápida española y hacía arroces, y él me dijo “No, no, no… No puedes empezar tu vida de cocinero aquí, te tienes que ir a un hotel”.

¿Por qué no podías?
Porque nadie puede comenzar siendo chef y yo era el chef del sitio. Empecé al revés; él me hizo el contacto con el Hilton y fue mi primer trabajo como tercer ayudante… Y fue una tortura… Fue horrible…

¿Por qué?
Es decir... Siempre ha sido horrible, siempre cocinar ha sido horrible, con premios bellísimos.

¿No disfrutas de ser cocinero?
Ya va, ahí hay un conflicto. No disfruto del trabajo de ser cocinero. No disfruto del tener que cocinar a juro para un grupo de personas. Disfruto de cocinar por placer, de cocinar para mis amigos, para los que se vuelven mis comensales preferidos. Odio tener que cocinar porque empezó el servicio a las 12, lo odio…

¿Cómo lo compensas?
Con la gente diciendo “qué rico”… Eso es todo… El único regalo para un cocinero es que le digan “qué rico”. Últimamente descubrí que la gente que viene a comer lo tuyo viene a darte lo más íntimo de su vida, viene a “tragarte”… La gente viene por su cuenta a dejar que tú te metas dentro de ellos. Hay gente que dice “voy para allá porque allá está Tomás” y se sientan ahí y dicen “mándame lo que quieras”… Eso es “hazme el amor” eso es “sedúceme, quiéreme”. Eso lo descubrí recientemente, hace como 3 meses. No es tan rico ser cocinero, siempre lo he dicho, uno está en un purgatorio, tienes la posibilidad de tocar el cielo pero tienes que limpiarte en el infierno entre animales muertos, sangre, calor, presión… Pero luego, cada día, en algún momento, tocas el cielo; a veces ni siquiera es por un comensal contento, a veces es con una brigada que se va feliz esa noche a su casa porque lo hizo bien.

Tomás, ¿cuáles son las cosas más raras que has comido?
¿Raro por qué? Porque a nosotros nos parezca raro o porque…

Porque a ti te parezca raro.
Nada es realmente raro. Comer insectos es posible que sea raro, pero… Creo que lo más raro que he comido es cuando trago agua en el mar, un buche de agua revolcado es lo más raro que he comido en mi vida, o cuando comes tierra porque te caíste.

¿Y lo más raro que has cocinado?
Creo que danta y delfín…Por el significado que tienen para los seres humanos.

¿Cocinaste delfín?
Sí.

¿Puedes darme un buen argumento para haber cocinado delfín?
Llegó delfín y cociné delfín. Me lo trajeron a Tope; cuando pescan atún, quedan delfines en las redes… Es como un atún blanco, no es más que eso. Y danta por lo sagrado, porque es sagrada para los indígenas. He cocinado todo tipo de cacería, oso, tigre, culebra; pero no me parece tan raro. Para algunas culturas comer perro es totalmente cotidiano. Es más raro cocinar caviar o foie grass, ¿cómo es eso que cocino hígado cirrótico para que la gente diga “que divino” y lo cobro a precio de oro?... Eso es muy raro.

Tomás, hablaste de que lo más raro era comer agua de mar… Tú tienes un vínculo muy fuerte con el mar…
Me gusta.

¿Que te da el mar?
Me da mucha emoción, me da la tranquilidad y el miedo juntos. Me siento feliz pero sé que es muy grande.

¿Cuáles son tus actividades en el mar?
Desde bucear hasta salvar vidas, desde tomar sol hasta sacar muertos del mar.

Porque eres guardacostas… ¿Cómo compaginas ser guardacostas con ser cocinero?
Soy un guardacostas light, lo hago cuando puedo, soy guardacostas ad honorem. Al mar voy por varias razones, desde pescar por placer, hasta el máximo miedo, el terror de sacar ahogados del fondo.

¿Se parecen la cocina y el mar?
Se parecen mucho, cuando llega el mercado y nada está listo y ya va a empezar el servicio… Da el mismo terror. Y da un placer extraordinario cuando lo haces bien.

Tomás, cuéntame de tu blog tomasnomas.blogspot.com. Es uno de los más visitados en Venezuela.
Es un blog bastante visitado, ha llegado a tener 300 visitas en un día, con un promedio de 140 diarias.

¿De dónde sacaste la idea de tener un blog?
Hace poco dije que era por puro ego, y lo sigo diciendo. Es divinísimo… Divinísimo que te lean, que te manden cartas, que te feliciten, que te insulten. He oído una frase que dice “Da que hablar, no importa qué”… El blog es así, además, tienes total dominio, si comentan algo que no me gustó, lo quito si me da la gana. Puedo utilizar cualquier herramienta, es mi espacio de total libertad. Además, se ha vuelto una tarea, porque cuando te leen y la gente te halaga, eso es una responsabilidad. Me gusta la polémica, la buena polémica.

¿Cómo un ejercicio de la intelectualidad?
Bueno, yo estoy un poco peleado con la intelectualidad, creo que el conocimiento es universal y no sólo de los libros. El conocimiento es de todos. Me encanta saber y me encanta aprender, pero de la manera más natural posible. Con el blog por ejemplo, aprendo de la manera más natural posible, es decir, dándome coñazos, por ensayo y error.

La cocina de vanguardia, la cocina venezolana, la cocina clásica francesa… Háblame de tu experiencia como cocinero habiendo pasado por todas ellas.
Creo que todas son cocina, sin duda. En todas hay que usar fuego, materiales que cocinan o marinan. Todas, desde las que menos se cocinan como el sushi o el ceviche, hasta la cocina más “cocida” como la francesa, la escandinava, la noruega…

Con estofados de miles de horas cocinándose…
Dónde se cocina por horas, que ahora se usa en la cocina moderna, por ejemplo, para cocinar al vacío un trozo de carne y darle la mayor suavidad se pueden usar 10 horas… Todas son cocinas y merecen mi mayor respeto, todas son maravillosas. Mi preferida sigue siendo la asiática del sur, considero que es la que cuida más al humano y al producto, donde todo lo que se elabora tiene un fin no solamente de saciar al apetito sino de dejar una cantidad de cosas internas. Tengo muchos conflictos con la venezolana… ¿Qué es cocina venezolana?

¿Qué es cocina venezolana para ti?
Lo que nos venden como cocina venezolana, o lo que nos han vendido… Yo pertenecí al CEGA desde el principio, ahí hablábamos sobre cocina mantuana… ¿Qué es cocina mantuana? Una mezcla de cocinas francesa, española, italiana, portuguesa y lo que teníamos aquí. La cocina venezolana es una cosa de la cual no tenemos ni idea.

¿No crees que sea precisamente esa falta de identidad, nuestra propia identidad gastronómica?
Claro, esa es nuestra identidad… Sin duda, no tenemos identidad, no somos ni de aquí ni de allá.

Aquí comemos pasta todos los días…
Y arroz y mango y decimos que es venezolanísimo. Aquí no había mango, Tamanaco jamás se comió un mango. El pastel de chucho es de la cocina venezolana… A mí me parece como raro… La bola de plátano… La misma cocina italiana es lo que es por el tomate americano…

Yo no creo que hayan cocinas puras, todas son mestizas…
Creo que las asiáticas sí…

Pero los tailandeses incorporaron la leche del coco a sus preparaciones por la influencia portuguesa. Los portugueses quisieron sustituir con algo la leche e inventaron añadirle leche de coco a la comida.
Los portugueses le han hecho a la gastronomía aportes importantísimos, la cuchara es de los portugueses, la utilización de las especias… Y creo que por eso Brasil tiene una cocina tan impresionante.

Tú diste clases…
Me gusta dar clases; por un rato, luego me obstina. Me obstina repetir lo mismo siempre, y siempre estoy dando clases, todos los días en mi cocina doy clases.

¿Cómo ves las escuelas de cocina en Venezuela?
Las escuelas son un desastre, pobrecitas las escuelas de cocina. Algunas lo hacen bien otras más o menos, pero no hay una definición y eso ya es un desastre. Es una anarquía, cada escuela de cocina enseña lo que le da la gana, cada escuela de cocina hace lo que le da la gana; hasta que eso no se unifique, no serán unas escuelas de cocina serias.

Y sabiendo esto, ¿cuáles es tu opinión de la nueva generación de cocineros?
Son venezolanos… Sin identidad. Todos quieren irse a España, ninguno quiere irse a trabajar con Doña Petra en Margarita… “¿Cómo me voy a ir a Mérida a trabajar con un gocho a comer pisca andina? Yo me quiero ir a España a trabajar con Joan Roca, ellos sí saben hacer cocina tradicional”. Todos quieren hacer espumas, todos quieren hacer lo que está de moda. No está mal, no puedes culpar a los jóvenes por querer ser punk o querer bailar reaguetton… Al final, los cocineros en Venezuela hacemos reaguetton con toques eventuales de Bach, vivimos, querámoslo o no, en un solo rapeo… Por ejemplo, llega el mercado a la hora que no tiene que llegar y nos toca improvisar.

Siendo esto así ¿Cómo ves la cocina venezolana en 20 años?
No veo nada, no puedo proyectar. Creo que va a ser importante, pero… Los cocineros en Venezuela decimos que hacemos cocina venezolana porque cocinamos con productos que se dan aquí. Va a haber excelentes cocineros, como los hay en cualquier parte del mundo. Pero cuando te reúnes con cocineros peruanos, argentinos, mexicanos, ecuatorianos, te das cuenta de que nosotros vamos para otro lado. Y ellos tienen raíces sólidas, mucho más sólidas que los venezolanos, ellos están ahí desde hace mucho tiempo y no lo han logrado.

Y tú… ¿cómo te ves en 20 años?
Espero estar en un velero dándole la vuelta al mundo…Me gustaría también hacer algo en la historia de la gastronomía, dejar una huella, cualquiera…

¿Cualquiera?
Sí, no me preocupa que sea mala, porque creo que lo estoy haciendo bien. Alguien como Madonna, que es un icono de la modernidad, hace cosas buenas y malas, Mozart era un genio pero tal vez era un patán, a Luis Miguel, que lo único que ha hecho es copiarse, le acaban de dar un disco de oro… Qué rico poder dormir en la noche y pensar que hice algo para la gastronomía, que dejé una huella como la que Madonna va a dejar en la música...

martes, 16 de diciembre de 2008

Un regalo mas...

Gracias a los archivos de la Web y revisando aqui y alla mientras seguia organizando mis ideas, encontre este cuento de mi amiga y colega Karina Pugh de quien me confieso admiradora por la claridez de sus cuentos y por lo que escribe que algun dia quisiera yo poder hacer. Pues revisando el blog de Tomas Fernandez tambien amigo y colega encontre este cuento bien propicio para la epoca que vivimos, y como gracias al amigo Merlin Gessen tambien colega estamos empeñados en recrear nuestro Milagro en la Calle... yo aqui le llamo 5 de Julio o 72, pues les dejo este relato hermoso de Karina para continuar con esta estela de regalos que hemos ido recibiendo desde el dia 1 de Diciembre, al menos para mi ha sido asi. Sigamos contando pues los dias que faltan para llegar a la Navidad. Por supuesto, el cuelnto no es mio, ya les dije que era de karina Pugh, y lo encontre publicado en Tomasnomas. Sin desperdicio alguno, buen provecho

"La gastronomia no es puro cuento" (Karina Pugh) Amiga y Cocinera

Cuando yo sea grande, voy a ser cocinera No sé porqué siempre lo hace, mi hermanito siempre consigue los regalos que el Nińo Jesús nos trae, supuestamente en combinación maquiavélica con Santa Claus, y yo me siento tan culpable porque, a mis 9 ańos, ya sé que ese es un cuento y que es mi mamá, la que, trabajando hasta el cansancio y haciendo milagros con el dinero, nos compra los regalitos. Eso sí, jamás ha acertado, mi pobre mamá, tan ingenua, cree que una barbie rubia me hace feliz, o que un caballo con alas, unos peligrosos patines o un aburridísimo juego de té de loza, pueden entusiasmarme. Cuando mi más anhelado tesoro es, una cocinita de juguete. Cada vez que veo una en la juguetería se me van los ojos, me encanta la idea de hacer comidita de verdad en mi casa. Cuando el fastidioso de mi hermanito me aburre con sus muńecos galácticos, sus rayos fotónicos y sus cuentos de guerras y soldados mal heridos, yo me refugio en el calor de la cocina de mi mami. Hay tantas cosas divertidas allí, por ejemplo, esa delicia de leche en polvo y azúcar que preparo a escondidas, o la mezcla divertida de zanahorias ralladas con jugo de limón y miel, o esa cosa mágica de convertir claras de huevo y azúcar en merengue, que pinto de colores, eso es lo que me hace feliz. Tal vez mi mamá, una intelectual, una mujer liberada, una librepensadora (esa palabra me encanta), espera para mí, futuros más relacionados con las letras que con las sartenes, aunque también me gustan los libros (y El Principito ya casi me lo sé de memoria) lo que yo quiero es una cocinita. Mi hermano me dice que vaya al desván, que acaba de encontrar los regalos envueltos. Yo voy, desilusionada tanto por la falta de ingenuidad del nińo como por la sospecha de que mi mami esta vez tampoco me compró el juguete tan ansiado. Me acerco sin muchas ganas, porque él está tratando de abrir su regalo sin dejar huellas. Hay, esta vez, varios regalos para cada uno. Yo supongo que mi mamá envolvió para mí varios libros y alguna muńeca, lo que me da una curiosidad tremenda y al mismo tiempo ternura por ella, que quiere que su hija se eduque. Mi hermano es presa de un estado casi místico, acaba de descubrir que el Nińo Jesús le trae de regalo un reloj que se convierte en robot, un mamotreto que sólo él sabrá hacer funcionar y que, además de darle la hora, se convierte en un juguete con pinta de lagartija, o de cohete, o de ambas cosas a la vez. Yo miro, muerta de la risa, cómo empieza a bailar por toda la casa, aprovechándose de que estamos solos y que puede dar rienda suelta a su felicidad, da brinquitos de alegría mientras me dice que abra mis regalos. Yo, que me asusto con las sorpresas, le digo que no, que me aguanto la curiosidad hasta mańana. Él, impaciente replica, que si no los abro yo, los abre él, accedo y casi de reojo, miro como con sus deditos diestros en abrir regalos sin que se note, revolotean sobre una caja envuelta en un papel de estrellitas. Mi ansiedad es inmensa, y me escudo en la valentía de mi hermanito, quien pone cara de extrańeza cuando ve por el costado de la caja que no son libros, ni una muńeca, ni un juego de té. Me dice, con algo de piedad en su voz, que no cree que me vaya a gustar esto, que la verdad, es él, y solo él, el hijo favorito de mi mamá. Yo no puedo evitar la carcajada, porque cuando lo dice, entorna los ojos y sus crespos dorados brillan por un rayo de sol que entra por la ventana. Veo la caja, en letras rosadas dice para nińas de ocho a doce ańos yo me alegro de tener nueve y me siento grandota y sabihonda, estiro con cuidado el papel, temerosa de arruinarle la sorpresa a mi mamá, la única que cree en esta casa que sorprenderá a alguien. Ante mis ojos se revela un milagro, Ąuna cocinita de cuatro hornillas que enciende de verdad, con sus accesorios y un recetario con 20 recetas para jugar y disfrutar y con una tarjeta que dice Para mi nińa linda! Antes de dormirme, mi mami entra a mi cuarto a darme el beso de las buenas noches, y mientras lo hace, un río de amor corre en mi corazón por ella, que supo leer mi alma e hizo mi sueńo realidad. Lo que no sabe es que está abonando las flores multicolores y perfumadas de mi vocación, porque, cuando yo sea grande, voy a ser cocinera.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cocina de UNO para el placer de DOS







Siempre hablo de mis amigos porque siento que son pilares fundamentales en lo que hago. En este caso escribo hoy sobre mis panas Karina Pugh, su esposo Reinaldo Angulo y Mauricio Garcia. Durante el SIG estuve en la presntacion de ellos y fue fenomenal. Ver el trabajo hermoso de Mauricio conjugando mar con ingredientes locales y alta cocina aderezado por los cuentos gastronomicos de Karina y los oportunos cantos de Reinaldo fueron parte de un espectacular cierre del Salon Internacional de Gastronomia Macho y Hembra 2008. Les dejo entonces las fotos y abro mi mente a los hermosos recuerdos de una tarde fabulosa llena de sensualidad y arte.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Trilogia en Fusion




Unas primeras imagenes del IV Congreso Enogastronomico Trilogia en Fusion Valencia 2008. Son de Karina Pugh quien no me dio el consentimiento pero cito su fuente originaria, vemos un momento de su ponencia Viaje hacia el paladar inteligente la cual fue una maravilla segun me contaron, ademas Karina estara en el SIG con su hermosisima propuesta de Cuentos Gastronomicos amenizados por Reinaldo Angulo con sus Cantos Gastronomicos y otras menudencias mas. Edgar Leal y su souffle de Chocolate arrancaron suspiros y en otra vemos a Candi Izaguirre Presidenta de la Asociacion de Chefs Cocineros y Afines, Tomas Fernandez Secretario, Karina Pugh Coordinadora Regional Caracas y Lisetta Torrealba, Tesorera. La ultima, entre Carolina Coronado del Foro Panamericano de Sociedades Culinarias y Karina Pugh. Momentos historicos en la Cocina Venezolana.