sábado, 14 de junio de 2008
Lo que a algunos nos sobra
Ante la crisis alimentaria: Reformas, compartir, austeridad
Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, sábado, 14 junio 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas, sobre la crisis alimentaria mundial que lleva por título "Reformas, compartir, austeridad".
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VER
Las amas de casa, aún de las poblaciones más lejanas, están resintiendo el alza de precios en alimentos básicos. Los economistas avizoran que este panorama no tiene indicios de cambiar a corto plazo. Es un fenómeno típico de la globalización, que rebasa gobiernos e instituciones. La inestabilidad en los precios del petróleo, los subsidios de los países ricos a sus agricultores, el uso de alimentos para producir combustibles, la especulación financiera de las Bolsas, etc., intentan explicar en parte esta crisis.
¿Qué hacer? Se deben denunciar y atacar las raíces estructurales; pero, ¿qué nos toca a nosotros? Es un recurso fácil culpar de todos los males al gobierno en turno y al sistema neoliberal; pero reducirnos a lamentos y críticas no soluciona el problema. Quizá nos consuela aparecer como muy enterados del asunto y con muchas soluciones, pero el sistema no cambia sólo porque nosotros lo exigimos. Debemos buscar alternativas más cercanas y posibles.
JUZGAR
Jesucristo nos ordena preocuparnos por quienes no tienen con qué alimentarse. Cuando los corazones están dispuestos a compartir lo poco que tienen, se hace el milagro de la multiplicación; alcanza y sobra (cf Mc 6,35-44). Pero el egoísmo, que hace a unos enriquecerse y ser insensibles ante quienes no tienen qué comer (cf Lc 16,19-31), produce un infierno en la sociedad, por las desigualdades injustas, que hasta guerras pueden generar.
Dios da de comer hasta a los pájaros; pero no en el nido. Tienen que salir a buscar, para no morir de hambre. Si trabajan, nada les va a faltar. Quien no trabaja, no tiene derecho ni a comer (cf 2 Tes 3,10-12).
Hace poco, dijo el Papa Benedicto XVI a los participantes en una reunión de la FAO: "La creciente globalización de los mercados no siempre favorece la disponibilidad de alimentos, y los sistemas productivos con frecuencia se ven condicionados por límites estructurales, así como por políticas proteccionistas y fenómenos especulativos que dejan a poblaciones enteras al margen de los procesos de desarrollo. A la luz de esta situación, es necesario reafirmar con fuerza que el hambre y la desnutrición son inaceptables. El gran desafío de hoy consiste en globalizar no sólo los intereses económicos y comerciales, sino también las expectativas de solidaridad.
Os exhorto a continuar las reformas estructurales que son indispensables... La pobreza y la desnutrición no son una mera fatalidad. El derecho a la alimentación responde principalmente a una motivación ética: "dar de comer a los hambrientos" (cf. Mt 25, 35), que apremia a compartir los bienes materiales como muestra del amor que todos necesitamos y permite combatir la causa principal del hambre, es decir, la cerrazón del ser humano con respecto a sus semejantes que disuelve la solidaridad, justifica los modelos de vida consumistas y disgrega el tejido social, preservando, e incluso aumentando, la brecha de injustos equilibrios, y descuidando las exigencias más profundas del bien.
La Iglesia católica quiere unirse a este esfuerzo. Basándose en la antigua sabiduría, inspirada por el Evangelio, hace un llamamiento firme y apremiante, que sigue siendo de gran actualidad: "Da de comer al que está muriéndose de hambre, porque, si no le das de comer, lo matarás".
ACTUAR
Son necesarias reformas estructurales, sí; pero éstas nos rebasan a la mayoría. En cambio, la solidaridad, que es darse al que está solo, está al alcance de todos, incluso de los pobres. Hay que compartir con quien sufre más que nosotros, y abrir el corazón para estar cerca de quien más padece las consecuencias de la crisis alimentaria. Hay que evitar gastos innecesarios, lujos superfluos, modas transitorias, antojos momentáneos. En vez de consumir tanto refresco embotellado, hacer aguas frescas en casa; en vez de tanto uso de celular, moderación; en vez de gastar en caprichos personales, ahorrar; en vez de ir tanto a los centros comerciales, y gastar por gastar, reducirse a lo indispensable. Educar a los niños y jóvenes en la austeridad, asumiendo por convicción un estilo sobrio de vida.
viernes, 13 de junio de 2008
miércoles, 11 de junio de 2008
La noche antes
Entonces descubro que llego el momento de echarles el cuento de como llegamos a encontrarnos, resulta que estuve en Caracas recientemente en el marco del I Foro de Comunicacion Gastronómica de la Universidad Monteavila y saliendo de la sala después de haber terminado el foro salí casi corriendo porque afuera me esperaban los amigos Raul y Anamelia Arriaga de Camelia Casa de Te, en la rapidez del momento me acerco e intercambio tarjetas con Marielena y lo único que alcanzo a escuchar es que ella se quedo sin tarjetas pero le dejo la mía. Pasan los días, por cosas de la vida la encuentro en el Facebook, la agrego y ella me escribe que por casualidad ella estaba pensando en nosotros. Aquí estamos como mes y medio después, trabajando juntas Ananke con Pimienta por un fin común. Un menú que ya esta recorriendo la red y lo mas lindo, las chicas llegan a Maracaibo justo el día que se cumple el 3 Aniversario de la venta del 1 Queso de Cabra Ananke. Celebramos con una torta de Queso Madurado y Miel y Nueces cubierta con Jalea de Mango. También nosotros celebramos 2 de comenzar a recorrer juntos en lo que después se ha convertido en Pimienta. Bonito día, el próximo sera también lindo y nos dará muestras una vez mas de que compartiendo el Pan se halle el amor. Por cierto, Feliz Cumple amigo Rhonald... Gracias por unirnos.
martes, 10 de junio de 2008
Cocinar con Fraternidad
Nos cuesta mas llegar a los seres queridos porque las agendas cada dia se llenan mas y cada dia podemos tocar mas corazones y mas historias. Solo nos resta entonces seguir tendiendo puentes de union entre cada restaurador, cada productor, cada cocinero, cada instructor, cada estudiante cada comunicador para que todos sepamos hacia donde vamos con firmeza y con voluntad firme.
Escribo esto mientras asiento un poco las ideas, y clarifico en mi mente lo que viviremos gracias a esa fraternidad la noche del jueves. ya les contaremos.
lunes, 9 de junio de 2008
Crisis de alimentos es una crisis de solidaridad
Encontre esto en mis noticias diarios y creo que vale la pena meterle el ojo. Compartir el pan se hace cada dia mas importante. la nota es publicada por Zenit.
OAXACA/CELAYA, domingo, 8 junio 2008 (ZENIT.org-El Observador).La crisis de alimentos que afecta al mundo ha repercutido duramente en México que no obstante ser un país agrícola, ha aumentado su dependencia en los últimos años del mercado de los Estados Unidos, dejando a amplias capas de la población desprotegidas.
Ante la amenaza de la crisis alimentaria tanto el arzobispo de Antequera-Oaxaca, monseñor José Luis Chávez Botello, como el obispo de Celaya, monseñor Lázaro Pérez Jiménes, han escrito sendos comentarios en los que alertan sobre la falta de solidaridad con los que menos tienen y la necesidad de eliminar la corrupción para que los alimentos se distribuyan mejor en México.
Monseñor Chávez Botello subrayó en su comunicado que "esta crisis nos exige volver los ojos al campo y a los campesinos para corregir los graves errores cometidos por décadas debido a la politización, a la irresponsabilidad social, a la corrupción, a la aplicación ineficaz de los programas y a la ambición de no pocos".
"Urge proponer programas bien sustentados, voluntad política para incentivar el trabajo del campo y la producción de alimentos con apoyos adecuados; urge informar y sensibilizar a toda la sociedad sobre las verdaderas causas y consecuencias de esta crisis que, según analistas, será de años", enfatizó el arzobispo de Antequera-Oaxaca.
Más adelante señaló que "la Iglesia recuerda a todos el sentido sagrado de la tierra y del trabajo del campo; de allí que urge rescatar y fortalecer el respeto y amor a la tierra que va de la mano con el cuidado práctico de los bosques y del agua".
"Los católicos, presentes en todos los sectores de la sociedad, tenemos una grande responsabilidad; el mandamiento del amor nos lleva a apoyar los programas y acciones serias que buscan el combate a la pobreza, la producción de alimentos, la promoción de granjas avícolas y huertos familiares, la conservación de granos, el mejor cuidado del agua y de los bosques", remarcó monseñor Chávez Botello.
Por su parte, el obispo de Celaya, monseñor Lázaro Pérez Jiménez, destacó que "un creyente tendría que preguntarse si a Dios le interesa que sus hijos pasen hambre y, peor aún, que mueran por falta de comida. Los datos de la Organización de las Naciones Unidas acerca de los que mueren de hambre todos los días, especialmente niños, nos dejan fríos. Es un escándalo que clama al cielo y todos esperamos que un día podamos contemplar un nuevo amanecer".
"¡Cómo es posible --escribió el obispo de Celaya-- que se sigan invirtiendo millones de dólares en la producción de armas que sirven para matar mientras una tercera parte del planeta carezca de lo más indispensable para llevar una vida digna y una alimentación adecuada! Esto es contrario a lo que Dios ha planeado para sus hijos".
"¿Y cómo debemos actuar nosotros los católicos que nos decimos cristianos al mirar un problema que impacta a nuestros hermanos pobres que cada día encuentran más dificultades para llevar a sus casas un poco de alimento?", se preguntó el prelado.
Su respuesta fue dirigida hacia las asociaciones llamadas Bancos de Alimentos que funcionan en México porque, dijo, "con su acción, la comida termina en el estómago de quien, por su situación de pobre, podría estar excluido del derecho a la sana alimentación. Dios quiera que cada día aumente el número de hombres y mujeres que quieran integrarse en la noble labor de procurar comida para quien no tienen".
